
La Alcaldía de Barranquilla viene avanzando en estrategias para reducir el desperdicio de alimentos y aprovechar mejor los residuos orgánicos, con acciones que empiezan en los barrios, las escuelas y las plazas de mercado.
El alcalde Alejandro Char, ha construido un modelo de reducción de desperdicio de alimentos y promoción de economía circular, que fue presentado en el encuentro internacional ‘Menos es más: Escalar esfuerzos para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos’ , convocado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Pacto de Milán sobre Políticas Alimentarias Urbanas (MUFPP) y la organización Rikolto, realizado en la ciudad de Lima, Perú, días atrás.
Las acciones emprendidas desde la estrategia de ciudad ‘Barranquilla Limpia y Linda‘ fueron protagonistas mostrando cómo la construcción de comunidad y el trabajo articulado entre el sector privado, público y ciudadano, han dado grandes resultados en Barranquilla.
“El reto de Barranquilla no es solo recoger la basura, sino evitar que el alimento termine en un relleno sanitario. Estamos pasando del discurso a la práctica en el territorio: articulamos desde las huertas en las escuelas y los barrios, hasta medir pilotos técnicos con el BID en nuestras plazas de mercado. Pero para planear con rigor, necesitamos bien. La verdadera transformación inicia conociendo qué y cuánto botamos desde la fuente”, explicó Dina Luz Pardo.
Huertas urbanas: donde se encuentra la economía circular y el trabajo comunitario
La misión del evento fue impulsar acciones concretas que promuevan la economía circular, reduciendo la pérdida y el desperdicio de alimentos y fortaleciendo la seguridad alimentaria, a lo que Barranquilla llegó a este espacio con un camino ya iniciado. Desde la Gerencia de Desarrollo Social funcionan actualmente 30 huertas comunitarias, que aportan a la seguridad alimentaria, la producción local y el fortalecimiento comunitario.
A ellas se suman 20 huertas escolares, desarrolladas con la organización de recicladores de oficio ASOREBAQ, donde la huerta y el compostaje hacen parte de un mismo proceso: los residuos orgánicos se aprovechan para producir compost y ese material vuelve a la tierra para nutrir nuevos cultivos. Es una experiencia que permite llevar la economía circular a las escuelas desde la práctica y la educación.
La administración distrital también trabaja en la prevención del desperdicio de alimentos, en articulación con el Banco de Alimentos, y en proyectos de aprovechamiento de residuos orgánicos y compostaje que se desarrollan en los barrios.
